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La Chorrera de Colombia: cuando el turismo rural y el cooperativismo generan desarrollo local

7 ago
4 min de lectura

Edgar Enrique Figueroa


El rugido del agua se escucha mucho antes de verla. El sendero se adentra entre el bosque andino, donde el aire frío se mezcla con el aroma de la tierra húmeda y el canto de las aves y el sonido de los insectos. Cada paso acerca al visitante a un espectáculo natural que parece desafiar cualquier escala: La Chorrera, una cascada de 590 metros de altura, considerada la caída de agua escalonada más alta de Colombia y la sexta en Latinoamérica.

Pero detrás de este escenario majestuoso existe una historia que pocas personas conocen. No es únicamente un atractivo turístico. Es el resultado de un modelo de organización comunitaria que ha convertido la conservación ambiental en una oportunidad para generar empleo, fortalecer la economía rural y demostrar que el desarrollo sostenible también nace desde las comunidades.


Ubicada en la vereda La Palma, en el municipio de Choachí (Cundinamarca), a una hora de Bogotá por la vía que conduce a los Llanos Orientales, La Chorrera es administrada por la Asociación de Turismo La Palma, conocida comercialmente como Parque Aventura La Chorrera. Aunque frecuentemente se asocia con el concepto de cooperativismo, en realidad se trata de una asociación comunitaria, integrada por habitantes del sector que decidieron organizarse para proteger su patrimonio natural y convertirlo en una fuente de bienestar colectivo.

Su experiencia representa uno de los mejores ejemplos de turismo rural comunitario en Colombia.

Un bosque que produce más vivo que talado

Durante décadas, muchas zonas rurales del país dependieron de actividades extractivas para sobrevivir. En La Palma, la comunidad eligió otro camino.

Hoy, más de 30 hectáreas de bosque andino permanecen protegidas gracias a un modelo en el que la conservación genera ingresos económicos mediante el ecoturismo.

Cada visitante que llega al parque no solo compra una entrada. También contribuye al mantenimiento de senderos ecológicos, la protección de fuentes hídricas, la contratación de guías locales, la preparación de alimentos campesinos y la generación de oportunidades laborales para familias de la región, contó Jefferson Díaz, uno de los guías más jóvenes del área. Es una economía donde el principal activo no se explota: se conserva.


La fuerza de una comunidad organizada

El éxito de La Chorrera no radica únicamente en la belleza de la cascada. Su verdadero valor está en la organización de la comunidad.

La Asociación de Turismo La Palma administra el destino bajo principios propios del turismo comunitario: participación local, distribución de beneficios y responsabilidad ambiental. Los habitantes de la vereda participan como guías, cocineros, personal de mantenimiento, operadores turísticos y emprendedores.

El visitante encuentra mucho más que un recorrido por la montaña. Descubre historias contadas por quienes han vivido durante generaciones junto a la cascada y conocen cada rincón del bosque de niebla.

Este tipo de iniciativas demuestra que el turismo puede convertirse en un instrumento para disminuir la migración rural, fortalecer el tejido social y crear alternativas económicas sostenibles.

Una experiencia que conecta con la naturaleza

El recorrido inicia entre caminos rodeados de vegetación nativa. Helechos gigantes, árboles cubiertos de musgo y pequeños nacimientos de agua acompañan el trayecto. Uno de los puntos más encantadores es El Chiflón, una cascada donde el sendero permite caminar detrás de una inmensa cortina de agua, una experiencia que combina la fuerza del paisaje con la sensación de estar inmerso en el corazón de la montaña. Más adelante aparece La Chorrera en toda su magnitud.

Desde la base, la cascada parece perderse entre las nubes mientras el agua cae en varios niveles sobre enormes paredes rocosas cubiertas de vegetación.


Para quienes buscan experiencias adicionales, el parque ofrece actividades como:

·Senderismo ecológico.

·Avistamiento de aves.

·Rappel.

·Espeleología en la Cueva de los Monos.

·Gastronomía campesina elaborada por familias locales.


Turismo con impacto social

El turismo comunitario suele medirse por el número de visitantes.En La Chorrera también puede medirse por las oportunidades que genera.

Cada guía contratado, cada plato servido y cada sendero mantenido representan ingresos que permanecen en la economía local.

Este modelo rompe con la lógica tradicional donde los beneficios del turismo se concentran en grandes operadores externos. Aquí, buena parte del valor agregado queda en manos de quienes habitan el territorio.

Ese es, precisamente, uno de los mayores aprendizajes del proyecto: cuando las comunidades participan directamente en la gestión de sus recursos naturales, la conservación deja de ser un discurso para convertirse en una estrategia de desarrollo.


Un destino para descubrir y proteger

Las fotografías nunca logran transmitir la dimensión real de La Chorrera. Solo al escuchar el estruendo del agua, sentir la neblina sobre el rostro y caminar entre un bosque que respira vida se comprende por qué este lugar se ha convertido en uno de los principales destinos de naturaleza de Cundinamarca.

En tiempos donde el turismo sostenible cobra cada vez mayor importancia, la experiencia de la Asociación de Turismo La Palma demuestra que proteger el medio ambiente también puede significar progreso para las comunidades rurales.

La Chorrera no solo es la cascada más alta de Colombia.Es también un ejemplo de cómo la organización comunitaria puede transformar un patrimonio natural en un motor de desarrollo, identidad y esperanza para las nuevas generaciones.


Datos para el viajero

·Ubicación: Kilómetro 27, vía Bogotá–Choachí, vereda La Palma, Cundinamarca.

·Tiempo desde Bogotá: Entre 45 minutos y una hora.

·Altura de la cascada: 590 metros en caídas escalonadas.

·Ingreso: Entre $35.000 y $90.000, según el plan elegido; generalmente incluye guía local, acceso a senderos y refrigerio.

·Información oficial y reservas: https://lachorrera.com.co/


1 comentario


Qué interesante cómo el turismo y la organización de una comunidad se unen y conservan sitios tan hermoso en todo su esplendor natural, generando a su vez un ecosistema de oportunidades para los habitantes de la zona. Muy interesante conocer La Chorrera a través de tu escrito. Excelente 🙌🏻👏🏻🌿🌿

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