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¿Por qué muchos trabajadores prefieren seguir en la informalidad?

hace 6 días
3 min de lectura

El ángulo más interesante del análisis del Banco Mundial es por qué América Latina tiene una elevada informalidad. La entidad señala que se debe revisar una idea muy extendida: 'no todos los trabajadores informales están allí únicamente porque no pueden conseguir un empleo formal. Para una parte importante de los trabajadores por cuenta propia, la autonomía, la flexibilidad y el control del tiempo tienen un valor económico concreto.

La formalidad compite contra algo que no aparece en la nómina: el control del tiempo


Durante años, el debate sobre el empleo informal en América Latina se ha concentrado en salarios, seguridad social y acceso a puestos formales. Sin embargo, un nuevo análisis del Banco Mundial introduce una variable menos visible: para muchos trabajadores, ser dueños de su tiempo puede valer casi tanto como el dinero que reciben. La región lleva cerca de dos décadas con aproximadamente 55% de sus trabajadores en condiciones de informalidad. Pero detrás de ese porcentaje conviven realidades muy distintas. Por un lado están los asalariados informales, generalmente más jóvenes, con menor permanencia laboral y mayor exposición a problemas relacionados con los costos de contratación. Por otro, están los trabajadores por cuenta propia, que suelen permanecer durante años en esa condición.


La diferencia es importante porque modifica la manera de interpretar el fenómeno. La informalidad no siempre representa únicamente exclusión del mercado formal. En determinados casos también responde a una decisión en la que las personas comparan ingresos, horarios, independencia y calidad de vida antes de decidir cómo trabajar.


Un análisis realizado para el informe del Banco Mundial en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú presentó a trabajadores diferentes empleos hipotéticos que variaban en salario, horario e independencia. El resultado resulta llamativo: entre los trabajadores por cuenta propia, algunos estarían dispuestos a renunciar hasta a la mitad de sus ingresos a cambio de conservar características como flexibilidad y autonomía. [World Bank Blogs]


El dato cambia la conversación. Significa que una empresa formal no compite únicamente ofreciendo un salario. También compite con la posibilidad de que una persona controle su horario, organice su jornada, decida cuándo trabajar y evite determinadas rutinas laborales.


Para un trabajador independiente, esas condiciones pueden representar una forma de ingreso que no aparece en la cuenta bancaria.


El Banco Mundial plantea, además, otro problema: los beneficios asociados con un empleo formal no necesariamente son valorados por los trabajadores en la misma proporción que cuestan.


Las contribuciones y prestaciones sociales aumentan el costo de la contratación, pero algunos trabajadores pueden considerar que esos beneficios son poco útiles, difíciles de comprender o insuficientemente relacionados con sus necesidades. Esa diferencia entre el costo del beneficio y el valor que le asigna el trabajador funciona, según el análisis, como una especie de “impuesto escondido” a la formalidad. [World Bank Blogs]


Esto ayuda a entender por qué simplificar trámites o registrar más empresas no necesariamente resuelve por sí solo el problema.


La pregunta clave es ¿qué tendría que ofrecer el empleo formal para resultar verdaderamente atractivo?


La respuesta no parece limitarse a contratos y prestaciones.


La formalización necesita ir acompañada de empleos más productivos, mejores salarios, oportunidades de crecimiento y sistemas de protección social que los trabajadores realmente valoren. El Banco Mundial sostiene que una reducción sostenible de la informalidad depende también del crecimiento de empresas productivas en sectores como agroindustria, turismo, manufactura y energía.


En este punto aparece otra conclusión relevante. Las pequeñas actividades informales no son necesariamente el principal obstáculo para crear mejores empleos. El problema de fondo también está relacionado con la limitada capacidad de empresas formales más productivas para crecer, invertir y generar suficientes puestos de calidad.


El debate sobre informalidad podría, por tanto, estar formulándose de manera incompleta.


En lugar de preguntar únicamente por qué millones de latinoamericanos no ingresan a la formalidad, habría que preguntarse también qué encuentran fuera de ella que el empleo tradicional no les está ofreciendo.


Y una parte de la respuesta parece bastante sencilla: tiempo, independencia y control sobre sus propias decisiones.


La formalidad seguirá ofreciendo ventajas importantes en protección y estabilidad. Pero el estudio del Banco Mundial deja una advertencia para empresas y gobiernos: si un empleo formal exige sacrificar autonomía sin ofrecer suficiente valor a cambio, algunos trabajadores seguirán considerando que trabajar por su cuenta es un mejor negocio.



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