Emprender después de los 55: una oportunidad que Panamá debe mirar con mayor atención
- Redacción

- 18 ago
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Envejecer no significa dejar de producir, aprender o emprender. Sin embargo, buena parte de las políticas de formación y emprendimiento siguen pensadas para jóvenes o para la población económicamente activa tradicional. El tema adquiere más urgencia porque Argentina y Panamá enfrentan el reto de responder a sociedades donde las personas mayores tienen un peso cada vez más importante.

Argentina ofrece un ejemplo concreto. AMIA, con el apoyo de BBVA, puso en marcha en 2026 la cuarta edición de "Emprender +55”", un programa gratuito para personas mayores de 55 años que tienen una idea de negocio y quieren desarrollarla. La iniciativa incluye diez encuentros, mentorías y contenidos sobre modelo de negocio, inteligencia artificial, planificación financiera, medios de pago electrónicos, identidad de marca, redes sociales y ventas digitales. Su enfoque parte de una premisa relevante: la experiencia acumulada puede convertirse en capital productivo.
La realidad demográfica ayuda a entender esta apuesta. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina (INDEC), las personas de "60 años y más representaban 16.2% de la población argentina en 2022". El envejecimiento, por tanto, dejó de ser únicamente una preocupación futura para convertirse en una característica de la estructura poblacional.
Panamá avanza en la misma dirección. La "Política Pública a favor de las Personas Mayores 2024-2030", elaborada por el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), señala que la población de 60 años y más pasó de "360,812 personas en 2010 a 563,641 en 2023", equivalente al "13.9% de la población nacional". El documento reconoce además que el mercado laboral deberá adaptarse a una población de edad avanzada que legítimamente aspire a permanecer más tiempo trabajando.
Panamá necesita más programas especializados
Panamá no parte de cero. Existen iniciativas de capacitación para adultos mayores y programas generales de emprendimiento. Además, la política pública 2024-2030 establece expresamente la necesidad de promover **proyectos productivos, microempresas, cooperativas y emprendimientos para personas mayores**. También contempla programas de capacitación y reciclaje laboral para facilitar su permanencia o reinserción en el mercado de trabajo.
Sin embargo, en la revisión de la oferta pública disponible no se observa con la misma claridad una propuesta nacional, periódica y especializada para mayores de 55 años equivalente al programa argentino: formación empresarial, tecnología, mentoría y acompañamiento reunidos alrededor de este grupo etario.
Ahí está una diferencia importante. "Emprender +55" no trata a las personas mayores únicamente como beneficiarias de asistencia. Las coloca en el centro de un proceso de formación empresarial.**
En Panamá existe espacio para una iniciativa semejante. Un profesional de 58 años que pierde su empleo puede encontrar dificultades para regresar al mercado laboral, aunque tenga tres décadas de experiencia. Una persona jubilada puede dominar un oficio, una profesión o una actividad comercial, pero necesitar apoyo para utilizar inteligencia artificial, calcular costos, construir una marca, cobrar electrónicamente o vender mediante redes sociales.
Además, habría que combatir un prejuicio frecuente: asociar edad con poca capacidad de adaptación. La formación tecnológica y empresarial puede demostrar lo contrario. A los 55 o 60 años muchas personas conservan redes profesionales, conocimiento de sectores económicos y experiencia resolviendo problemas que pueden convertirse en ventajas para emprender.
Panamá debería considerar un "programa permanente de emprendimiento para mayores de 55 años", articulado entre instituciones públicas, universidades, bancos y empresas privadas. La capacitación podría incluir alfabetización digital, inteligencia artificial, educación financiera, comercio electrónico, Modelo Canvas, mentorías, capital semilla y acompañamiento durante los primeros meses del negocio.
Apoyar al adulto mayor tampoco puede limitarse a pensiones, descuentos, atención sanitaria o actividades recreativas. Todo ello es necesario, pero la transformación demográfica exige una visión más amplia.
La llamada "economía plateada" parte precisamente de reconocer que una población que vive más años también consume, trabaja, emprende, asesora, enseña y demanda nuevos productos y servicios. El propio MIDES contempla dentro de su política el desarrollo de proyectos de economía plateada y una mayor inclusión laboral de las personas mayores.
Panamá ya posee políticas sobre las cuales construir. Lo que necesita es convertir esos planteamientos en programas visibles, continuos y fácilmente accesibles para quienes desean iniciar una nueva etapa productiva después de los 55 años.
La pregunta no es si habrá más panameños mayores. Los datos muestran que esta población ya está creciendo. La pregunta verdaderamente importante es **qué oportunidades tendrá Panamá preparadas para que toda esa experiencia continúe generando valor económico y social**.
Fuentes principales: AMIA–BBVA Argentina; Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina (INDEC); Ministerio de Desarrollo Social de Panamá (MIDES).





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