La IA acelera a las grandes empresas y deja a las pymes frente al riesgo de quedarse atrás
- Redacción

- hace 5 días
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La inteligencia artificial comienza a producir una nueva brecha empresarial. No necesariamente entre compañías que sustituyen trabajadores y aquellas que conservan sus empleos, sino entre las empresas que están logrando convertir la tecnología en productividad y las pequeñas que todavía no cuentan con recursos, conocimientos o infraestructura para hacerlo.

Un artículo publicado este 17 de agosto por el diario español El Mundo, bajo el título “La IA abre brecha entre las grandes empresas y las pymes”, advierte precisamente sobre esta diferencia: los mayores beneficios de la inteligencia artificial están concentrándose en compañías medianas y grandes, mientras las pequeñas empresas corren el riesgo de quedar rezagadas.
La información se basa en un estudio de BBVA Research, coordinado por Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de la entidad. La investigación sostiene que, por ahora, la evidencia disponible apunta más hacia un incremento de la productividad que hacia una destrucción masiva de empleos.
Uno de los datos más reveladores es que las empresas europeas que adoptaron inteligencia artificial registraron un incremento de productividad cercano al 4% frente a compañías comparables. BBVA Research explica que este aumento provino fundamentalmente de una mayor producción por trabajador y no de una reducción de las plantillas.
El Mundo también destaca que las empresas con mayor intensidad de utilización de IA presentan una mayor probabilidad de contratar trabajadores y señala mejoras salariales en las compañías que han incorporado estas tecnologías.
BBVA Research confirma igualmente que algunas empresas intensivas en IA están contratando más personal, posiblemente porque necesitan desarrollar e implementar estas herramientas o porque la tecnología les permite aumentar más rápidamente su escala de producción.
El problema aparece cuando se analiza qué tipo de empresas están obteniendo esos beneficios.
Las pymes comienzan con desventaja
La inteligencia artificial no genera productividad simplemente porque una compañía contrate una aplicación.
Para obtener resultados importantes se necesitan inversiones complementarias en software, datos, capacitación de trabajadores y reorganización de los procesos internos. BBVA Research advierte que precisamente las ganancias de productividad son considerablemente mayores cuando existen esas inversiones y reconoce que los beneficios están muy concentrados en empresas medianas y grandes.
Para una gran corporación, contratar especialistas, organizar bases de datos o desarrollar sistemas internos puede formar parte de su presupuesto tecnológico.
Para una pequeña empresa de cinco o diez trabajadores, la realidad es diferente.
El propietario probablemente administra, vende, cobra, compra inventario, responde clientes y atiende proveedores. Difícilmente cuenta con un departamento de tecnología, especialistas en datos o presupuesto para grandes proyectos de transformación digital.
Esto amenaza con crear un círculo difícil de romper: las empresas que ya estaban digitalizadas pueden utilizar IA para aumentar todavía más su productividad, mientras las menos digitalizadas se alejan progresivamente de sus competidores.
El propio estudio de BBVA recoge investigaciones según las cuales el capital humano tecnológico existente en una compañía una década atrás explica aproximadamente un tercio de su actual nivel de adopción de inteligencia artificial.
Es decir, la brecha digital de ayer puede convertirse en la brecha de inteligencia artificial de mañana.
El peligro no es solamente perder empleos
Para una pyme, la mayor amenaza de la IA probablemente no sea que una máquina sustituya inmediatamente a sus trabajadores.
El riesgo es que otra empresa aprenda a utilizarla antes y consiga operar con menores costos, responder más rápido, analizar mejor su información y atender a más clientes.
Imagine dos pequeños negocios que venden productos similares. Uno prepara manualmente cada propuesta comercial, responde individualmente decenas de mensajes, revisa inventarios en hojas de cálculo y decide sus compras principalmente por experiencia.
El otro utiliza IA para elaborar borradores de cotizaciones, clasificar consultas, analizar ventas, identificar productos con mayor rotación y desarrollar contenido comercial.
Ambos pueden tener exactamente el mismo número de trabajadores. Sin embargo, uno comenzará a producir más con los mismos recursos.
Las pymes también tienen una ventaja
Paradójicamente, una pequeña empresa puede implementar ciertos usos de IA más rápidamente que una gran corporación porque tiene menos burocracia.
No necesita construir su propio modelo de inteligencia artificial ni realizar inversiones millonarias.
Puede comenzar identificando una tarea concreta que consume demasiado tiempo: preparar cotizaciones, responder correos, realizar investigaciones de mercado, elaborar contenido, analizar ventas o dar seguimiento a clientes.
El objetivo inicial no debería ser preguntarse “¿qué inteligencia artificial debo comprar?”, sino “¿qué problema de mi negocio necesito resolver?”.
Después habrá que medir resultados. Si una tarea que requería dos horas puede completarse en 30 minutos con supervisión humana, existe una ganancia tangible de productividad.
También será indispensable capacitar. BBVA Research considera que el capital humano y la infraestructura digital son factores determinantes para aprovechar esta tecnología y advierte que la adopción mundial está avanzando de manera desigual. Las grandes empresas digitalmente maduras llevan ventaja.
Panamá debería mirar esta brecha
Para Panamá, el debate no debería limitarse a enseñar a los pequeños empresarios a utilizar ChatGPT.
La transformación requiere digitalización básica, manejo de datos, inteligencia artificial, comercio electrónico, ciberseguridad, educación financiera y capacitación empresarial.
AMPYME, universidades, bancos, gremios empresariales y centros de formación tienen ante sí una oportunidad: crear programas específicamente orientados a que las micro y pequeñas empresas puedan experimentar con IA de manera sencilla y a costos razonables.
La conclusión que deja el análisis publicado por El Mundo, apoyado en la investigación de BBVA Research, merece atención.
La inteligencia artificial no parece estar destruyendo de forma generalizada los empleos de las empresas que la adoptan. Por el contrario, comienza a generar productividad y nuevas posibilidades de crecimiento.
El problema es quién está obteniendo esos beneficios primero.
Para las pymes, quedarse atrás tecnológicamente puede convertirse en una amenaza mayor que la propia inteligencia artificial. Su estrategia no necesita comenzar con grandes inversiones: debe empezar con capacitación, pequeños experimentos y aplicaciones capaces de resolver problemas reales del negocio.
Porque el mayor riesgo para una pyme no es que la IA la sustituya, sino que su competidor aprenda a utilizarla antes.
Fuentes: El Mundo, artículo de Ovidio Fernández, 17 de agosto de 2026; BBVA Research, El impacto de la IA en el empleo, la productividad y el crecimiento económico, Rafael Doménech, marzo de 2026.





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