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Periodismo: la verdad no se negocia

Actualizado: hace 6 días


Por: Hermes Sucre Serrano


Hay quienes piensan erróneamente que las noticias falsas (fake news) constituyen novedosos bulos fomentados por el periodismo digital. Es injusto culpar a las redes sociales de mentir y desinformar. El periodismo clásico también ha tenido sus memorables pinochos.


Un periódico estadounidense publicó en 1835 una fake news que informaba de seres que habitaban la luna. La noticia causó un enorme revuelo en Estados Unidos. La verdad o la mentira no surge del uso de la tecnología moderna, sino de una decisión humana. No me extraña que en el periódico Acta Diurna, fundado por el general romano Julio César en el año 57 antes de Cristo, colara sus mentirillas en el manuscrito.


Cuando cubría las policivas para La Estrella de Panamá −hace más de 50 años− conocimos a un reportero para el que Nicola Tesla era un bebé de pecho a la hora de inventar. Un día no había conseguido noticias y se comía las uñas de solo pensar que llegaría a la redacción sin el muerto del día.


Nos dijo –“dizque de relajo” que un biólogo marino español le había dicho que la bahía de Panamá era un paraíso de barracudas y tiburones, que ponían en peligro la pesca artesanal. No le prestamos atención; lo consideramos otro canto de sirena.


Al día siguiente, el titular en primera plana del tabloide: “Bahía de Panamá, infectada de tiburones”. Para mayor dramatización, el editor ilustró la nota con una foto de tiburones australianos, con unas dentaduras que para nada requerían de ortodoncia. La noticia era tan falsa como la salsa de tomate que vertían algunos fotógrafos sobre los cadáveres de la morgue del hospital Santo del Tomás, para avivar la morbosidad.

Recuperar la credibilidad


Mark Twain decía: “La mentira puede dar media vuelta al mundo mientras la verdad se está poniendo los zapatos”.

Es cierto, la mentira es veloz como una gacela, más cuando galopa por las extensas llanuras digitales. Publicas una noticia en Panamá, y en segundos se sabe en Tierra del Fuego, Siberia, Australia y hasta en la isla de Tristán de Acuña, la más remota del mundo.


El gran desafío es recuperar la credibilidad de la ciudadanía en los medios de comunicación social, principalmente cuando Panamá enfrenta serios problemas sociales, de seguridad y de corrupción.



¿Cómo se combaten las fake news? Pues con tener malicia, confirmar la información, consultar varias fuentes, en especial a la oficial. Aplicar la táctica de Ronald Reagan, expresidente de Estados Unidos: «Confía, pero verifica».


Muchas lunas atrás, una ufóloga suramericana visitó La Estrella de Panamá para que se le publicaran unas fotos de un platillo volador avistado en La Mitra de La Chorrera.


La arrogante experta se disgustó cuando Arístides Herrera Bravo --un fotógrafo que no cree en “tuliviejas”-- le indicó que revisaría las gráficas antes de difundirlas.


El supuesto ovni –gris sucio-- aparecía suspendido en un entorno selvático, que distaba mucho de los bosques bajos de la hermosa comunidad de La Mitra.


El ovni resultó ser una copa de llanta de Volkswagen colgada de una cuerda plástica, amarrada de un árbol del Parque Metropolitano. La iracunda doctora nunca regresó por las postales siderales.

La verdad, remedio infalible

Un director de un medio digital, que pidió reserva de su nombre, afirmó que las técnicas para combatir las fakes news son variadas, pero requieren de disciplina. Hasta el momento ganan las noticias falsas, −apuntó.

Según él, la lucha contra las noticias falsas requiere de un equipo multidisciplinario de expertos, que significa emplear recursos financieros que faltan en estos momentos.

Ayuda mucho que los reporteros, jefes de noticias, editores, equipo de cierre tengan celo del contenido de las noticias, principalmente de las fuentes que sustentan los hechos.

También se necesitan comunicadores con pensamiento crítico, firmeza ética; conocedores de los fundamentos del periodismo clásico.

En parte, la vigencia y la fortaleza del periodismo dependen de lograr un modelo financiero sostenible, convertir la tecnología digital en una aliada y cultivar la confianza de las audiencias.

Es obligatorio conservar los valores clásicos del periodismo: honestidad, equidad, veracidad, empatía, vocación de docencia, respeto al honor y dignidad de las personas.

Las nuevas generaciones necesitan reflexionar sobre el acontecer nacional e internacional; no vale mantenerse únicamente informados. Hay que compenetrarse en los hechos, medir las consecuencias de cada noticia por sencilla que sea.

Debemos tener presente que las noticias falsas, la desinformación, la calumnia y la injuria son bombas de racimo, cuyas esquirlas destruyen reputaciones, familias, instituciones y, algunas, dejan estigmas de por vida. El autor es periodista y escritor.

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