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S&P ratifica el grado de inversión de Panamá y mantiene perspectiva estable

23 sept
3 min de lectura

Panamá conserva el grado de inversión de S&P Global Ratings. La calificadora ratificó la nota soberana del país en **BBB- para el largo plazo y A-3 para el corto plazo**, tanto en moneda extranjera como local, y mantuvo la perspectiva estable, informó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). La evaluación de transferencia y convertibilidad se mantiene en AAA.

La decisión mantiene a Panamá dentro del rango considerado grado de inversión por S&P y se produce en momentos en que la situación fiscal, el nivel de endeudamiento y el costo del financiamiento continúan bajo la mirada de las agencias internacionales.


S&P sustenta la perspectiva estable en la expectativa de continuidad de las políticas económicas y en una reducción gradual del déficit fiscal durante 2026 y 2027, proceso que contribuiría a estabilizar la carga de la deuda y de los intereses. La agencia también advierte que la deuda pública y externa permanece en niveles históricamente elevados, por lo que la consolidación fiscal seguirá siendo determinante para la evolución futura de la calificación.


Entre los factores considerados por la calificadora figuran la reforma de la Ley de Responsabilidad Social Fiscal de 2024 y los cambios al sistema de pensiones aprobados en marzo de 2025. S&P considera que estas medidas forman parte de los esfuerzos para estabilizar las finanzas públicas y contener las presiones fiscales de mediano plazo.


En materia económica, la agencia proyecta que el Producto Interno Bruto de Panamá crecerá aproximadamente **4.5% en 2026**, mientras que para el período comprendido entre 2027 y 2029 anticipa una expansión cercana al 4% anual. Entre los principales motores identifica al Canal de Panamá, la construcción privada, el transporte aéreo y el turismo.


Otro elemento destacado es el regreso de Panamá a los mercados internacionales de capital en febrero de 2026. Según la evaluación divulgada por el MEF, la disminución de las primas de riesgo facilitó esa operación, desarrollada como parte de la estrategia gubernamental para administrar los vencimientos y las obligaciones de deuda.


El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, señaló que la decisión representa una señal favorable para la confianza de los mercados. “La ratificación confirma que la prudencia y la disciplina financiera dan resultados. Con una gestión proactiva de la deuda seguimos fortaleciendo la confianza en Panamá”, afirmó el titular del MEF.


La valoración de S&P, sin embargo, no es idéntica a la de las otras grandes agencias calificadoras. **Moody’s Ratings mantiene a Panamá en Baa3, el último escalón dentro del grado de inversión, con perspectiva negativa**, según su más reciente acción soberana publicada en noviembre de 2025. Moody’s reconoció la capacidad de crecimiento de la economía, el papel estratégico del Canal y los avances fiscales, pero señaló que persisten riesgos relacionados con la rigidez presupuestaria, la baja recaudación y el proceso de consolidación de las finanzas públicas.


**Fitch Ratings, por su parte, mantiene a Panamá en BB+ con perspectiva estable, un nivel por debajo del grado de inversión.** En su análisis más reciente, la agencia destacó como fortalezas el ingreso per cápita, la dolarización, la estabilidad macrofinanciera y las perspectivas de crecimiento vinculadas a la logística y al Canal de Panamá. Como contrapeso, señaló la limitada base de ingresos del Gobierno, el aumento de la deuda y de los intereses, la dependencia de los mercados externos para financiarse y debilidades en materia fiscal. Fitch proyectó un crecimiento económico cercano al 4% para 2026 y 2027.


El panorama muestra así diferencias entre las principales agencias: S&P mantiene a Panamá en BBB- con perspectiva estable; Moody’s conserva el grado de inversión en Baa3, pero con perspectiva negativa; mientras Fitch mantiene al país en BB+, fuera del rango de grado de inversión.


Para Panamá, conservar o mejorar estas evaluaciones tiene importancia directa sobre el costo al que el Estado puede obtener financiamiento, la percepción de riesgo de los inversionistas y las condiciones para futuras emisiones de deuda. La evolución del déficit fiscal, el endeudamiento y la capacidad de aumentar los ingresos públicos estarán entre los indicadores que seguirán observando las calificadoras durante los próximos meses.

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